Cuando vienes

En ti descanso, pero mis brazos te soportan.
En tu lienzo pinto, pero me mancho la cara.
En tu casa entro, pero estoy solo.
En tu boca me meto, pero me masticas y me escupes.
En ti me encuentro, pero cuando te busco te vas.
En tu dimensión no hay tiempo, pero te comes mi vida.

Quisiera que no te fueras.
Escóndete entre los segundos,
entre las horas y los minutos de este momento muerto,
entre el papel y la tinta.
Escóndete entre cada pensamiento,
susúrrame al oído de las manos tus deseos
y muévelas a tu imagen,
que mientras mis ojos sean de espejo yo desde aquí te veo.
Rescátame de la realidad
y te escucho en el intermitente silencio
del incesante reloj asesinado
hasta que me digas con prisa que ya te vas.

Por: Jesús T. Aldaba.