Inmenso zafiro cristalino,
hermosa, elegante, latiente.
Ella se llama como la luna
y se compara con ella en ocasiones.
Cráteres y belleza,
recuerdo esas palabras.
Ella se llama como esa Diosa
y se compara con la luna.
Cicatrices y vergüenza,
palabras que disipan el olvido.
Ella se llama como la luna,
pero no hay comparación.
No agita mareas, ni brilla en el cielo,
no te sigue mientras caminas bañando tu pelo.
Solo está ahí, en el suelo parada,
mirando a la luna y sin hacer nada
provoca suspiros y acelera corazones.
No brilla en el cielo, pero la luna no canta canciones.
Por: Pablo A. Ramos
