De un tiempo a acá
ya no entiendo las cosas.
No entiendo por qué contigo
me comunico con epitafios
si aquí no se ha muerto nadie,
porque no se muere lo que no existe.
No entiendo esa manía por ocultar lo obvio,
o esa otra de anunciar lo que ya se sabe.
Que alguien me explique por qué estamos en guerra,
por qué los mensajes tienen astillas,
por qué es que necesito una prórroga
para algo que ni siquiera ha empezado.
Y es que es cierto que cuando te pienso
en un suspiro me respiro por completo
y que por completo te respiro
entre un suspiro y otro,
pero por favor
dime que es lo que quieres
por qué yo ya me cansé de adivinarte
mientras te sujeto los clavos en las manos.
Por: Jesús T. Aldaba.

